Revista Canibaal

Canibaal Revista de Arte y literatura Sexo y locura
Revista Canibaal 1
Canibaal Revista de Arte y literatura Sexo y locura
8,00 €

Hay que reventar los globos de la idiotez y la hipocresía. No queremos estar de brazos cruzados. Al igual que Duchamp, nuestro capital es el tiempo y no el dinero. Estamos por devorar cosas que nos hagan escuchar las voces de la imaginación, esas que provienen de un carrusel poblado de bestias, bellas como la habitación de Lautréamont donde escribió sus Cantos. Estamos rodeados de un vodevil mal escrito, muy vil, exponiendo sus residuos en algún museo donde se venden pelucas alargadas hacia arriba para ciudadanos con rostro de palo y que apenas deletrean un silabario. Como se hubiera reído hoy Jacques Vaché de todo el panorama literario y artístico, aflorando como pétalos podridos en los balcones de las señoras y señores del despropósito inaudito, celebrando discriminaciones de todo tipo (ellos nunca hubieran puesto una obra de León Ferrari en sus paredes). 


Caníbaal desea márgenes en movimiento, periferia no reprimida, danza de la locura, creación como actitud vital. Escribir en la “pirotecnia de la letra”, como señala Lemebel, para perderse, desorientarse, perderse otra vez y llegar a una cueva con forma de boca y acostarse en su lengua y esperar que te lean el Heliogábalo de Artaud. Dancing now en medio de la nada y bajar las escaleras memorizando unos versos afilados. Eso cuenta en este mundo ridículo. Sólo la Poesía. Otra publicación en esta época de naufragio; otra bombilla que se enciende, esperando durar unos cuantos números. Varios. Lo raro nos encanta, lo extraño, las visiones de un bisonte o el beso entre una licuadora y un fantasma. Queremos ser Rrose Sélavy y que el culo de la Mona Lisa siga estando caliente. Duchamp ríe desde un sofá encontrado en un contenedor. Todo puede ser luz negra y un arco iris en forma de campana. 


La insensatez enterrada viva florece para  servir al arte como biología del sueño. Se despereza el Intermezzo Tropical sobre el yermo del laberinto anodino cultura de masas. Canibaal gruñe y embiste, como el Minotauro de Picasso, para salvaguardar la levadura del alma de ese aliento pestilente que mana de unas bocas de monigotes, que reproducen los ecos púrpuras de los ventrílocuos de comunicación. Como bramaba Rimbaud “(…)Bestias pacíficas (…)Sabios del sillón sombrío.” 

Que cada quien sea relojero de sus propios engranajes, esos que de cráneo para adentro despiertan quimeras, bestiarios y cotidianeidades y que apartan el color ceniza de las retinas adoctrinadas.  
Imaginación: “Si yo pinto a mi perro exactamente como es tendré dos perros, no un perro y una obra de arte” W. Goethe.
Existe un hilo que da puntadas al mismo traje desde Altamira a David Lynch. 
Canibaal, la disciplina de lo asombroso.
Caníbaaaaaaaaaaaaaal! Salimos al recreo. 
A divertirnos con las corbatas de los zombies!

Etiquetas del producto