Muerde ese fruto, de Aharon Quincoces

Ficha
Autor:
Aharon Quincoces
Editorial:
Tolstoievski
ISBN:
9788494508912
Idioma:
Español
Fecha de Publicación:
2016
Nº de páginas:
147
Formato:
Rústica
9,99 €

Soñar es fácil, pero cumplir un sueño es muy complicado: Demasiados “Y si” y “Peros”. Ediciones Tolstoievski no escribe prólogos fáciles, tampoco pórticos, sinopsis, prefacios o introducciones que te hagan suspirar por el contenido del libro. Tolstoievski, o sea, Ralp del Valle, provoca que sus libros sean interrogantes mayúsculos.

Muerde ese fruto, de Aharon Quincoces es una gran incógnita, pues sólo he pasado unas cuantas páginas, sólo he visto portada, contraportada, catalogación, quién ha maquetado el libro, cosa que agradezco en sobremanera... En definitiva: Detalles. Detalles que son lo importante en este libro, que no novela, si no libro. Ficción distópica, y dirás ¿Qué coño es eso? Es un futuro aterradoramente posible, que posiblemente esté a la vuelta de la esquina.

 

Tolstoievski ediciones tiene esta carta de presentación:

“Creo que sólo debemos leer libros que muerdan y arañen. Si el libro que estamos leyendo no nos despierta como un golpe en el cráneo, ¿para qué molestarnos en leerlo? […] Lo que necesitamos son libros que nos golpeen como una desgracia dolorosa, como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos, libros que nos hagan sentirnos desterrados a los bosques más lejanos, lejos de toda presencia humana, como un suicidio. Un libro debe ser el hacha que quiebre el mar helado dentro de nosotros.”

-Franz Kafka, 1904

Ahora vas y lo cascas..., bueno, o vienes a www.argot.es y te compras el libro. Luego lo comentamos.

¿Qué te parece el tema del próximo número?

–No sé.

–Es genial.

–¿Hablar de los compañeros de la escuela?

–Hablar del pasado inmediato, el que no se recuerda por estar sumidos en lo cotidiano. En ese pasado se sepultan todas las aspiraciones y es la madre de todos los sueños y de todas las frustraciones. Quizá no lo sepas aún, pero diez años son una infinidad. Da tiempo para hacer naufragar dos o tres vidas por cabeza. Créeme. Dentro de otros diez la gente se volverá loca por contarles a sus amigos de la infancia o de la adolescencia lo mucho que han triunfado. Y lo hará, porque si no todos le darán por fracasado o por esnob. Sólo está permitido ser esnob cuando el triunfo es planetario, si no es una horterada.

Sin réplica.

Andrés vive en Ciudad, una urbe sin nombre en la que, cada día, un goteo incesante de suicidas deciden acabar con su vida. Andrés es redactor en el dominical del periódico: su especialidad es, pues, la frivolidad y la cultura de bajura. Andrés es un soltero que no está dispuesto a cambiar sus rutinas por una rutina en pareja.

Andrés no escribe sobre los suicidas. Esta semana el tema es: qué fue de tus compañeros de colegio. Andrés es un hombre de costumbres. Así que empieza a bucear en su propio pasado para cumplir el encargo. Amigos, mujeres que perdió, vuelven a su vida. Y el dichoso artículo que no se escribe. Y las noches en bares con isótopos radioactivos. Y los suicidas que no dejan de caer desde las azoteas.

Una distopía en una ciudad que son todas las ciudades en las que hemos (sobre)vivido: la historia de un hombre anónimo que somos todos nosotros.